Becarios: La esclavitud moderna. (GT de Laboral)

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Becarios: La esclavitud moderna.
En teoría, lo que hoy llamamos becarixs serían estudiantes que reciben, como apoyo a
su formación, una primera experiencia laboral, pero la realidad es bien distinta y las
becas concedidas por organismos públicos o empresas privadas, esconden un vínculo
laboral, es decir, la entidad otorgante se beneficia del trabajo que el becario realiza,
dándose una “relación laboral encubierta”.

Estxs becarixs se hallan en la más absoluta indefensión, dado que no disfrutan de los
derechos del resto de trabajadores, al no tener un contrato de trabajo ni considerarse su
actividad como una relación laboral, de manera que el becario no cotiza a la seguridad
social, no tiene protección ante accidentes, ni vacaciones, ni desempleo, ni derechos

definidos, quedando arbitrariamente a la voluntad del lugar donde desarrolle su beca.

En la última reforma de las pensiones (ley 27/2011) se comienza a regular la situación
de los becarixs. Esta establece el derecho a considerar cotizados 2 años de sus becas,
para lo cual el becario tendrá que haber sufrido su beca en los 4 años anteriores a la
aprobación de la reforma (2011) y pagar el coste de la cotización, que rondará
aproximadamente los 530€ por año. En esta ley no desarrolla esta nueva forma de
esclavitud simplemente se dan unas pinceladas del problema sin soluciones concretas.

Formación o abuso.

Retomando la teoría, esta dice que las funciones del becarix no pueden ser las propias
de una categoría profesional dentro de la empresa, deben ser exclusivamente para
formarse, constar de tutor/a y demostrarse que en caso de no realización de las tareas
encomendadas al becario, no sería necesario que estas las realizase personal laboral.

Pero en realidad, las becas encubren relaciones laborales sin derechos, donde se utilizan
a jóvenes como mano de obra muy barata e incluso gratuita, dado que no todas las becas
son remuneradas, y cuyos fines son productivos en vez de formativos.

Además, las prácticas obligatorias que son necesarias para finalizar los ciclos
formativos, cuando no son becas propiamente dichas, tampoco son consideradas
relaciones laborales, de forma que el estudiante pasa a ser esclavx por exigencias del
guión, para mayor beneficio de la empresa privada o administración pública. Como
efecto colateral, se impide la creación de puestos de trabajo reales y en condiciones,
fomentándose la precariedad y el paro de lxs profesionales ya formadxs y con
experiencia.

De esta forma, las instituciones del estado y las empresas privadas, se garantizan un
remanente constante de mano de obra semiesclava (bajo o nulo gasto, sin derechos),
dado que las altas tasas de paro y el flujo constante de nuevos estudiantes seguirá
nutriendo las becas.

Luchando por nuestros derechos.

Como punto de partida, lxs becarixs deben ser conscientes que las becas que ejercen,
constituyen un claro y manifiesto abuso y que no les benefician ni a ellxs ni al resto de
trabajadorxs.

Pero no todo está perdido, dado que si aparte de la injusticia legalizada que constituyen
las becas en sí mismas, es posible demostrar que dicha beca no es sino un trabajo
encubierto, se puede y debe denunciar a la empresa que haya otorgado la beca y optar al
puesto ejercido como trabajador de pleno derecho, según estipula la legislación vigente
y en cuyo sentido existen sentencias judiciales.

La única propuesta seria en este sentido, sería la supresión de este tipo de relación
laboral encubierta. Dentro de la regulación actual existen ya contratos en los que se

podrían encuadrar a toda persona que trabaja como becaríx (contrato en prácticas y para
la formación). De esta forma estos puestos de trabajo serían cubiertos por trabajadores
con plenos derechos. Esto que haría disminuir la tasa de desempleo y devolvería a lxs
trabajadorxs sus derechos perdidos.

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