Hoja de Ruta Para el Proceso Constituyente

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Las personas participantes en las jornadas del Puente Constituyente, tras valorar la grave situación que atravesamos y tras un debate colectivo sobre los bloqueos que contiene el actual sistema legal y constitucional, hacemos un llamamiento a toda la sociedad a iniciar un proceso constituyente. Nos dirigimos a todas las organizaciones y movimientos sociales, mareas, asambleas populares y demás colectivos, a todas y todos los que luchamos por la defensa de nuestros derechos.

El sistema político actual está agotado, totalmente deslegitimado. No fue resultado de un proceso constituyente democrático; no permite la participación ciudadana; está blindado, impidiendo cualquier cambio por la vía de la iniciativa popular; no garantiza el cumplimiento de los derechos que reconoce; está hecho para garantizar los intereses y el poder de una pequeña minoría. Ni nos incluye ni nos representa. Debemos cambiarlo iniciando un proceso constituyente.

Éste proceso constituyente es creación de poder popular, que ha de desplazar al poder del sistema que nos gobierna con su entramado legal. El poder popular, capaz de cambiar el sistema y el entramado legal/constitucional que lo sustenta, es el poder constituyente democrático que necesitamos. Queremos que cambie quién decide; ahora decide la oligarquía, exigimos que decida el pueblo.

No es suficiente el respaldo a una opción que propugne un cambio constitucional. Es necesaria nuestra implicación, como personas que formamos parte de la sociedad y por tanto participamos de este proceso de empoderamiento, para hacernos dueñas y responsables de todo aquello que nos afecta, definiendo tanto nuestro presente como nuestro futuro, como auténticos ciudadanos.

Podremos decidir como poder constituyente cuando la mayoría de la sociedad, participando como tal en el proceso constituyente, aseguremos su carácter democrático. De ésta forma garantizaremos que el proceso esté libre tanto de imposiciones por la fuerza como de discriminaciones.

Cuando la mayoría social tengamos el poder de decisión podremos fijar el marco legal y constitucional que garantice el principio de solidaridad universal y todos los derechos fundamentales históricamente reconocidos, más aquellos, tales como la sostenibilidad medioambiental, que no lo han sido.

Esta mayoría social es plural, diversa y con múltiples identidades. La progresiva inclusión de éstas como participantes en el proceso constituyente exige dotar a éste de un marco organizativo en el que su aportación sea reconocida, sin verse obligadas a diluirse en una masa homogénea.

Las leyes vigentes reflejan la exclusión, la explotación, la corrupción y falta de transparencia, y la confusión entre lo privado y lo público-común, todas características del sistema. La principal garantía de no retorno, más que en las leyes, está en la transformación del sistema de forma que la organización social y económica respondan a las necesidades de las personas y a la sostenibilidad del medio ambiente.

Nuestro método es democrático y asambleario. Definiremos en el camino todos los detalles del proceso constituyente y sus hitos políticos. Para la consecución de nuestros objetivos nuestra acción será no violenta.

Proponemos confluir en un camino que integre todos estos enunciados, de forma que nos postulemos como poder constituyente, decidiendo y creando nuestro futuro mediante un proceso constituyente.

      Rivas Vaciamadrid, domingo 9 de diciembre de 2012

 

 

Declaración Política de las jornadas del Puente Constituyente

Las personas participantes en las jornadas del Puente Constituyente, tras valorar la grave situación que atravesamos y tras un debate colectivo sobre los bloqueos que contiene el actual sistema legal y constitucional, hacemos un llamamiento a toda la sociedad a iniciar un proceso constituyente. Nos dirigimos a todas las organizaciones y movimientos sociales, mareas, asambleas populares y demás colectivos, a todas y todos los que luchamos por la defensa de nuestros derechos.

El sistema político actual está  agotado, totalmente deslegitimado. No fue resultado de un proceso constituyente democrático; no permite la participación ciudadana; está blindado, impidiendo cualquier cambio por la vía de la iniciativa popular; no garantiza el cumplimiento de los derechos que reconoce; está hecho para garantizar los intereses y el poder de una pequeña minoría. Ni nos incluye ni nos representa. Debemos cambiarlo iniciando un proceso constituyente.

Éste proceso constituyente es creación de poder popular, que ha de desplazar al poder del sistema que nos gobierna con su entramado legal. El poder popular, capaz de cambiar el sistema y el entramado legal/constitucional que lo sustenta, es el poder constituyente democrático que necesitamos. Queremos que cambie quién decide; ahora decide la oligarquía, exigimos que decida el pueblo.

No es suficiente el respaldo a una opción que propugne un cambio constitucional. Es necesaria nuestra implicación, como personas que formamos parte de la sociedad y por tanto participamos de este proceso de empoderamiento, para hacernos dueñas y responsables de todo aquello que nos afecta, definiendo tanto nuestro presente como nuestro futuro, como auténticos ciudadanos.

Podremos decidir como poder constituyente cuando la mayoría de la sociedad, participando como tal en el proceso constituyente, aseguremos su carácter democrático. De ésta forma garantizaremos que el proceso esté libre tanto de imposiciones por la fuerza como de discriminaciones.

Cuando la mayoría social tengamos el poder de decisión podremos fijar el marco legal y constitucional que garantice el principio de solidaridad universal y todos los derechos fundamentales históricamente reconocidos, más aquellos, tales como la sostenibilidad medioambiental, que no lo han sido.

Esta mayoría social es plural, diversa y con múltiples identidades. La progresiva inclusión de éstas como participantes en el proceso constituyente exige dotar a éste de un marco organizativo en el que su aportación sea reconocida, sin verse obligadas a diluirse en una masa homogénea.

Las leyes vigentes reflejan la exclusión, la explotación, la corrupción y falta de transparencia, y la confusión entre lo privado y lo público-común, todas características del sistema. La principal garantía de no retorno, más que en las leyes, está en la transformación del sistema de forma que la organización social y económica respondan a las necesidades de las personas y a la sostenibilidad del medio ambiente.

Nuestro método es democrático y asambleario. Definiremos en el camino todos los detalles del proceso constituyente y sus hitos políticos. Para la consecución de nuestros objetivos nuestra acción será no violenta.

Proponemos confluir en un camino que integre todos estos enunciados, de forma que nos postulemos como poder constituyente, decidiendo y creando nuestro futuro mediante un proceso constituyente.

      Rivas Vaciamadrid, domingo 9 de diciembre de 2012

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